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viernes, 20 de enero de 2017
martes, 17 de enero de 2017
JUEGO DE LÓGICA
En el siguiente enlace (PINCHA EN LA IMAGEN) tenemos un puzzle de lógica, mueve las piezas a
su posición correcta para que la historia tenga sentido y se entienda
correctamente.
¡SEGURO QUE LO CONSIGUES! ¡ADELANTE!
lunes, 12 de diciembre de 2016
lunes, 5 de diciembre de 2016
DIA DE LA CONSTITUCION
Mañana día 6 se cerebra la Constitución. ¿Recuerdas qué es? ¿Cuándo se realizó? ¿Por qué es importante?
Trabaja la siguiente web para recordar y aprender:
http://www.educa.jcyl.es/zonaalumnos/es/constitucion
Trabaja la siguiente web para recordar y aprender:
http://www.educa.jcyl.es/zonaalumnos/es/constitucion
viernes, 2 de diciembre de 2016
VALORES CÍVICOS: Buena suerte o mala suerte
En una aldea de China, hace muchos años,
vivía un campesino junto a su único hijo. Los dos se pasaban las horas
cultivando el campo sin más ayuda que la fuerza de sus manos. Se trataba
de un trabajo muy duro, pero se enfrentaban a él con buen humor y nunca
se quejaban de su suerte.
Un día, un magnífico
caballo salvaje bajó las montañas galopando y entró en su granja
atraído por el olor a comida. Descubrió que el establo estaba repleto de
heno, zanahorias y brotes de alfalfa, así que ni corto ni perezoso, se
puso a comer. El joven hijo del campesino lo vio y pensó:
– ¡Qué animal tan fabuloso! ¡Podría servirnos de gran ayuda en las labores de labranza!
Sin dudarlo, corrió hacia la puerta del cercado y la cerró para que no pudiera escapar.
En
pocas horas la noticia se extendió por el pueblo. Muchos vecinos se
acercaron a felicitar a los granjeros por su buena fortuna ¡No se
encontraba un caballo como ese todos los días!
El alcalde, que iba en la comitiva, abrazó con afecto al viejo campesino y le susurró al oído:
–
Tienes un precioso caballo que no te ha costado ni una moneda… ¡Menudo
regalo de la naturaleza! ¡A eso le llamo yo tener buena suerte!
El hombre, sin inmutarse, respondió:
– ¿Buena suerte? ¿Mala suerte? … ¡Quién sabe!
Los
vecinos se miraron y no entendieron a qué venían esas palabras ¿Acaso
no tenía claro que era un tipo afortunado? Un poco extrañados, se fueron
por donde habían venido.
A la mañana
siguiente, cuando el labrador y su hijo se levantaron, descubrieron que
el brioso caballo ya no estaba. Había conseguido saltar la cerca y
regresar a las montañas. La gente del pueblo, consternada por la
noticia, acudió de nuevo a casa del granjero. Uno de ellos, habló en
nombre de todos.
– Venimos a decirte que lamentamos muchísimo lo que ha sucedido. Es una pena que el caballo se haya escapado ¡Qué mala suerte!
Una vez más, el hombre respondió sin torcer el gesto y mirando al vacío.
– ¿Buena suerte? ¿Mala suerte? … ¡Quién sabe!
Todos
se quedaron pensativos intentando comprender qué había querido decir de
nuevo con esa frase tan ambigua, pero ninguno preguntó nada por miedo a
quedar mal.
Pasaron unos días y el
caballo regresó, pero esta vez no venía solo sino acompañado de otros
miembros de la manada entre los que había varias yeguas y un par de
potrillos. Un niño que andaba por allí cerca se quedó pasmado ante el
bello espectáculo y después, muy emocionado, fue a avisar a todo el
mundo.
Muchísimos curiosos acudieron
en tropel a casa del campesino para felicitarle, pero su actitud les
defraudó; a pesar de que lo que estaba ocurriendo era algo insólito, él
mantenía una calma asombrosa, como si no hubiera pasado nada. Una mujer
se atrevió a levantar la voz:
–
¿Cómo es posible que estés tan tranquilo? No sólo has recuperado tu
caballo, sino que ahora tienes muchos más. Podrás venderlos y hacerte
rico ¡Y todo sin mover un dedo! ¡Pero qué buena suerte tienes!
Una vez más, el hombre suspiró y contestó con su tono apagado de siempre:
– ¿Buena suerte? ¿Mala suerte? … ¡Quién sabe!
Desde
luego, pensaban todos, su comportamiento era anormal y sólo le
encontraban una explicación: o era un tipo muy raro o no estaba bien de
la cabeza ¿Acaso no se daba cuenta de lo afortunado que era?
Pasaron
unas cuantas jornadas y el hijo del campesino decidió que había llegado
la hora de domar a los caballos. Al fin y al cabo eran animales
salvajes y los compradores sólo pujarían por ellos si los entregaba
completamente dóciles.
Para empezar,
eligió una yegua que parecía muy mansa. Desgraciadamente, se equivocó.
En cuanto se sentó sobre ella, la jaca levantó las patas delanteras y de
un golpe seco le tiró al suelo. El joven gritó de dolor y notó un
crujido en el hueso de su rodilla derecha.
No
quedó más remedio que llamar al doctor y la noticia corrió como la
pólvora. Minutos después, decenas de cotillas se plantaron otra vez
allí para enterarse bien de lo que había sucedido. El médico inmovilizó
la pierna rota del chico y comunicó al padre que tendría que permanecer
un mes en reposo sin moverse de la cama.
El
panadero, que había salido disparado de su obrador sin ni siquiera
quitarse el delantal manchado de harina, se adelantó unos pasos y le
dijo al campesino:
– ¡Cuánto lo sentimos por tu hijo! ¡Menuda desgracia, qué mala suerte ha tenido el pobrecillo!
Cómo no, la respuesta fue clara:
– ¿Buena suerte? ¿Mala suerte? … ¡Quién sabe!
Los vecinos ya no sabían qué pensar ¡Qué hombre tan extraño!
El
chico estuvo convaleciente en la cama muchos días y sin poder hacer
nada más que mirar por la ventana y leer algún que otro libro. Se
sentía más aburrido que un pingüino en el desierto pero si quería
curarse, tenía que acatar los consejos del doctor.
Una
tarde que estaba medio dormido dejando pasar las horas, entró por
sorpresa el ejército en el pueblo. Había estallado la guerra en el país
y necesitaban reclutar muchachos mayores de dieciocho años para ir a
luchar contra los enemigos. Un grupo de soldados se dedicó a ir casa
por casa y como era de esperar, también llamaron a la del campesino.
–
Usted tiene un hijo de veinte años y tiene la obligación de unirse a
las tropas ¡Estamos en guerra y debe luchar como un hombre valiente al
servicio de la nación!
El anciano les
invitó a pasar y les condujo a la habitación donde estaba el enfermo.
Los soldados, al ver que el chico tenía el cuerpo lleno de magulladuras y
la pierna vendada hasta la cintura, se dieron cuenta de que estaba
incapacitado para ir a la guerra; a regañadientes, escribieron un
informe que le libraba de prestar el servicio y continuaron su camino.
Muchos vecinos se acercaron, una vez más, a casa del granjero. Uno de ellos, exclamó:
–
Estamos destrozados porque nuestros hijos han tenido que alistarse al
ejército y van camino de la guerra. Quizá jamás les volvamos a ver,
pero en cambio, tu hijo se ha salvado ¡Qué buena suerte tenéis!
¿Sabes qué respondió el granjero?…
– ¿Buena suerte? ¿Mala suerte? … ¡Quién sabe!
Como
has podido comprobar, este cuento nos enseña que nunca se sabe lo que
la vida nos depara. A veces nos pasan cosas que parecen buenas pero que
al final se complican y nos causan problemas. En cambio, en otras
ocasiones, nos suceden cosas desagradables que tienen un final feliz y
mucho mejor del que esperábamos.
Por eso: ¿Buena suerte? ¿Mala suerte? … ¡Quién sabe!
Por Cristina Rodríguez Lomba
Encontrado en www.mundoprimaria.com
lunes, 28 de noviembre de 2016
VALORES CÍVICOS: LOS DOS ESCARABAJOS
Había una vez dos escarabajos que vivían
en una isla y eran muy amigos. El problema era que la isla era
demasiado pequeña y les resultaba muy difícil encontrar comida. El único
alimento que podían llevarse al a boca eran los excrementos de un toro
que solía pastar cerca de su hogar, pero aun así no era suficiente y
siempre se quedaban con hambre.
Una mañana, uno de los escarabajos tuvo una gran idea.
–
Amigo mío, no podemos seguir en esta situación. Me estoy planteando
seriamente abandonar la isla para ir a tierra firme en busca de comida.
–
¡Uy, eso es muy arriesgado! Tendrás que volar sobre el mar y podrías
morir en el intento ¿Crees que merece la pena que pongas en juego tu
vida?
– Sí, será
un viaje complicado pero debo intentarlo. Tú te quedarás aquí y podrás
comerte todos los excrementos del toro mientras yo investigo la zona ¡Te
prometo que si encuentro mucha comida volveré cargado para que tú
también te des un buen festín!
– Está bien, pero ten mucho cuidado y no tardes en regresar ¡Te esperaré impaciente!
Se
dieron un abrazo y el valiente escarabajo emprendió el vuelo. Aunque
sus dobles alas eran muy pequeñas tuvo la suerte de tener el viento a
favor y tardó menos de lo previsto en llegar al continente.
En
cuanto puso las patitas en tierra se sintió en el paraíso. Había
decenas de toros pastando bajo el sol y por tanto, cientos de boñigas,
grandes, frescas y de lo más apetecibles por todas partes.
– ¡Caray, cuánta comida! ¡Con todo esto se podría alimentar a un regimiento!
Empezó
a zampar como si no hubiera un mañana y cuando estaba a punto de
reventar, se dejó caer sobre la hierba fresca con la panza hacia arriba.
– ¡Este sitio es maravilloso! Es mucho más grande que el islote y hay comida para hartarse ¡Yo no me voy de aquí ni de broma!
Recorrió
la zona y eligió un lugar seguro para construir su nueva casita. Estaba
entusiasmado y absolutamente feliz de poder disfrutar de la nueva y
fantástica oportunidad que le ofrecía la vida. Tan bien se sentía que ni
se acordó de que su buen amigo le esperaba en el islote.
Durante
mucho tiempo gozó de largas siestas en el campo, del olor de las flores
y de tremendas comilonas a base de boñigas. Fueron transcurriendo los
días, las semanas, los meses, y llegó el aburrido invierno. El frío y la
lluvia le produjeron una gran nostalgia y de repente, se acordó de su
viejo amigo.
– ¿Qué estará haciendo? Hace tanto que no le veo… ¡Creo va siendo hora de que le haga una visita!
Eran
los primeros días de la primavera cuando el escarabajo emprendió el
regreso. Tras varias horas surcando el aire casi a ras de mar, aterrizó
en la isla y se fue en busca de su compañero de fatigas. Enseguida lo
encontró, bastante más flaco de lo normal, rastreando el terreno en
busca de algo para almorzar.
– ¡Hola amigo mío, ya estoy de vuelta!
Al
escuchar una voz que le resultó familiar, el escarabajo de la isla se
giró y puso cara de asombro ¡Su amigo parecía un buda de lo gordo y
saludable que estaba!
Lo primero que
pensó es que sin duda las cosas le habían ido de maravilla y por
supuesto se alegró por él, pero en lo más hondo de su corazón estaba
muy dolido y le habló con voz apesadumbrada.
– ¡Vaya, por fin has regresado! Veo que tu viaje ha sido un éxito pero…
– ¿Pero qué?
–
Pues que acordamos en que yo me quedaría aquí aguardando a que tú
trajeras comida para los dos y llevo medio año solito esperándote como
un tonto ¡Has preferido quedarte en tierras lejanas viviendo como un rey
a mi amistad!
El escarabajo viajero se había comportado mal y había faltado a su palabra. Para justificarse dijo lo primero que se le ocurrió:
–
¡La culpa no es mía! Allí había mucha comida y toda buenísima, pero no
tenía manera de traértela ¿Cómo podría venir yo tan cargado?
El escarabajo de la isla se puso aún más triste porque se dio cuenta de que su amigo no era un amigo de verdad.
–
Es cierto que volar con un montón de alimentos a la espalda es
complicado, pero al menos podías haberme traído un poco para probar.
Además, si fueras un buen amigo, no habrías tardado tantos meses en
volver a mi lado. Claramente ¡me dejaste tirado!
Y sin decir nada más, se alejó dejando sin palabras a su orondo compañero.
La
historia no nos cuenta si el escarabajo viajero regresó al continente y
tampoco si el otro escarabajo se animó a cruzar el mar en busca de una
vida mejor. Lo que sí es seguro es que a partir de ese día su amistad se
rompió, cada uno se fue por su lado y nunca más volvieron a
encontrarse.
Moraleja:
Un buen amigo te apoyará en los buenos y en los malos momentos. Si en
una época difícil para ti no te ofrece su compañía y su cariño, quizá no
sea un amigo de verdad.
Los dos escarabajos
(c)
CRISTINA RODRÍGUEZ LOMBA Encontrado en www.mundoprimaria.com
viernes, 25 de noviembre de 2016
Resumen la maravillosa medicina de Jorge 170 hasta el final
Hacen una medicina número 4 pero esa encoge a los animales. La abuela se cree que es té y se lo bebe. Entonces encoge, encoge y desaparece. El padre de Jorge se alegra. La madre de Jorge se enfada pero luego se da cuenta de que las cosas pasan por algo y que están mejor así.
fin
Por I
fin
Por I
martes, 22 de noviembre de 2016
MIS CALORÍAS DIARIAS. LAS CALORÍAS DE LOS ALIMENTOS
Saludos alumnos/as, vamos a aprender el número de calorías diarias que tiene que tener nuestra dieta para que sea sana y el número de calorías que tiene cada alimento que nos tomamos.
Para ello vamos a utilizar las siguientes páginas web.
PRIMERA:
En ella vamos a ver en una tabla las calorías por día que tiene que tomar cada persona según su edad.
https://www.pfizer.es/salud/prevencion_habitos_saludables/dietas_nutricion/requerimientos_diarios_calorias_rda.html#
SEGUNDA:
http://www.legourmett.cl/tabla-de-calorias-de-alimentos.html
http://www.portalfitness.com/nutricion/tabla_calorias_b.htm#
2.- ¿Y mi madre?
3.- ¿Y mi padre?
4.- ¿Y mis abuelos?
5.- ¿Y una mujer embarazada que esté de nueve meses? (Un trimestre son tres meses?
Cuántas kilocalorías (kcal) tomo....
6.- ¿Si me como una tostada de 100 gramos de pan de trigo blanco y 100 gramos de atún?
7.- ¿Si tomo 100 gramos de cereales con chocolate? ¿Y si tomo 200 gramos?
8.- ¿Si tomo 10 galletas de chocolate (200 gramos)?
9.- ¿Qué alimento tiene más kilocalorías 100 gramos de queso de Burgos o 100 gramos de queso cheddar?
10.- Calcula las kilocalorías de este desayuno:
200 gramos de pan de trigo integral
50 gramos de tomate
100 gramos de jamón cocido
50 gramos de batido lácteo de chocolate.
Para ello vamos a utilizar las siguientes páginas web.
PRIMERA:
En ella vamos a ver en una tabla las calorías por día que tiene que tomar cada persona según su edad.
https://www.pfizer.es/salud/prevencion_habitos_saludables/dietas_nutricion/requerimientos_diarios_calorias_rda.html#
SEGUNDA:
http://www.legourmett.cl/tabla-de-calorias-de-alimentos.html
http://www.portalfitness.com/nutricion/tabla_calorias_b.htm#
PREGUNTAS:
1.- ¿Cuántas kilocalorías diarias tengo que tomar para que mi dieta sea sana?2.- ¿Y mi madre?
3.- ¿Y mi padre?
4.- ¿Y mis abuelos?
5.- ¿Y una mujer embarazada que esté de nueve meses? (Un trimestre son tres meses?
Cuántas kilocalorías (kcal) tomo....
6.- ¿Si me como una tostada de 100 gramos de pan de trigo blanco y 100 gramos de atún?
7.- ¿Si tomo 100 gramos de cereales con chocolate? ¿Y si tomo 200 gramos?
8.- ¿Si tomo 10 galletas de chocolate (200 gramos)?
9.- ¿Qué alimento tiene más kilocalorías 100 gramos de queso de Burgos o 100 gramos de queso cheddar?
10.- Calcula las kilocalorías de este desayuno:
200 gramos de pan de trigo integral
50 gramos de tomate
100 gramos de jamón cocido
50 gramos de batido lácteo de chocolate.
viernes, 18 de noviembre de 2016
SALUD Y ALIMENTACION
PRIMER ENLACE A TRABAJAR. SOLO LA PIRÁMIDE Y SUS ACTIVIDADES
PINCHAD
http://ares.cnice.mec.es/ciengehi/c/00/animaciones/a_fc07_00.html
SEGUNDO ENLACE:
http://ares.cnice.mec.es/ciengehi/c/00/animaciones/a_fc08_00.html
TERCER ENLACE
http://cplosangeles.juntaextremadura.net/web/cuarto_curso/naturales_4/funcion_nutricion_4/funcion_nutricion_4.html
jueves, 17 de noviembre de 2016
VALORES CÍVICOS: EL CIERVO, EL MANANTIAL Y EL LEÓN
Érase una vez un joven ciervo que vivía plácidamente en lo más profundo de un frondoso bosque. La historia cuenta que una tarde de muchísimo calor, comió unos cuantos brotes tiernos que había en un arbusto y después salió a dar un paseo.
El sol achicharraba sin compasión y de
pronto se sintió agobiado por la sed. Olfateó un poco el aire para
localizar el manantial más cercano y se fue hasta él caminando
despacito. Una vez allí, bebió agua fresca a grandes sorbos.
– ¡Qué delicia! ¡No hay nada mejor que meter el hocico en el agüita fría los días de verano!
Cuanto
terminó de refrescarse cayó en la cuenta de que el agua transparente
del manantial le devolvía su propia imagen. Por lo general solía beber
en pequeños charcos no demasiado limpios, así que nunca había tenido la
oportunidad de contemplar su figura con claridad.
¡La
sensación de verse reflejado en ese gran espejo le encantó! Se miró
detenidamente desde todos los ángulos posibles y sonrió con
satisfacción. Como la mayoría de los venados, era un animal muy hermoso,
de suave pelaje pardo y cuello estilizado.
–
¡La verdad es que soy bastante más guapo de lo que pensaba! ¡Y qué
astas tan increíbles tengo! Sin duda es la cornamenta más bella que hay
por los alrededores.
El ciervo,
presumido, observó su cabeza durante buen rato; después, se inclinó un
poco y posó la mirada sobre el reflejo de sus patas, debiluchas y finas
como cuatro juncos sobre un arroyo. Un tanto decepcionado, suspiró:
–
Con lo grande y poderosa que es mi cornamenta ¿cómo es posible que mis
zancas sean tan escuálidas? Parece que se van a romper de un momento a
otro de lo largas y delgadas que son ¡Ay, si pudiera cambiarlas por las
gordas y robustas patas de un león!
Estaba
tan fascinado mirando su cuerpo que no se dio cuenta de que un león le
vigilaba escondido entre la maleza hasta que un espantoso rugido
retumbó a sus espaldas. Sin echar la vista atrás, echó a correr hacia la
llanura como alma que lleva el diablo.
Gracias
a que dominaba a la perfección la carrera en campo abierto y a que sus
patas eran largas y ágiles, consiguió sacar una gran ventaja al felino.
Cuando estuvo lo suficientemente lejos, se metió de nuevo en el bosque a
toda velocidad.
¡Qué gran error
cometió el cérvido! La que parecía una zona segura se convirtió en una
gran trampa para él ¿Sabes por qué? Pues porque sin darse cuenta pasó
bajo una arboleda muy densa y su enorme cornamenta se quedó prendida en
las ramas más bajas.
Angustiado,
comenzó a moverse como un loco para poder desengancharse. Su intuición
le decía que el león no andaba muy lejos y su desesperación fue yendo en
aumento.
– ¡Oh, no puede ser! ¡O consigo soltarme o no tengo salvación!
No
se equivocaba en absoluto: por su derecha, el león se aproximaba sin
contemplaciones. Pensó que tenía una única oportunidad y tenía que
aprovecharla.
– ¡Ahora o nunca!
Aspiró
profundamente e hizo un movimiento fuerte y seco con la cabeza. Podía
haberse roto el cuello del tirón, pero por suerte, el plan funcionó: las
ramas se partieron y quedó libre.
– ¡Lo conseguí! ¡Lo conseguí! ¡Ahora tengo que largarme de este bosque como sea!
Corrió
de nuevo hacia la llanura, donde no había árboles, y esta vez sí se
perdió en la lejanía. Cuando el león salió del bosque y apareció en el
claro, el único rastro que quedaba del ciervo era el polvo blanquecino
levantado durante la huida. El león gruñó y regresó junto a la manada;
Mientras,
el ciervo, muy lejos de allí, se sentía muy feliz ¡Se había salvado por
los pelos! Jadeando y muerto de sed, buscó otro manantial de aguas
frescas y lo encontró. Cuando terminó de beber, se quedó mirando su cara
y su cuerpo, pero ahora, después de lo sucedido, su pensamiento era muy
diferente.
–
¡Qué equivocado estaba! Me quejaba de mis patas larguiruchas y flacas
pero gracias a ellas pude salvar el pellejo; en cambio, mi preciosa
cornamenta, de la que tan orgulloso me sentía, casi me lleva a la
muerte.
Entonces, con humildad, admitió algo que jamás había tenido en cuenta.
–
Hoy he aprendido una gran lección: en la vida, muchas veces, valoramos
las cosas menos importantes. A partir de hoy, no me dejaré engañar por
las apariencias.
Moraleja:
A veces entregamos nuestro corazón a personas que nos deslumbran pero
que a la hora de la verdad no son tan geniales y nos fallan; al
contrario, sucede que a veces ignoramos a otras que pasan más
desapercibidas pero que son fantásticas y merece la pena conocer.
En
la vida hay que evitar caer en la trampa de valorar a las cosas o a las
personas por el aspecto, ya que como has visto en este cuento, las
apariencias pueden engañar.
CRISTINA RODRÍGUEZ LOMBAhttp://www.mundoprimaria.com/fabulas-para-ninos/ciervo-manantial-leon/
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