lunes, 28 de noviembre de 2016

VALORES CÍVICOS: LOS DOS ESCARABAJOS




Había una vez dos escarabajos que vivían en una isla y eran muy amigos. El problema era que la isla era demasiado pequeña y les resultaba muy difícil encontrar comida. El único alimento que podían llevarse al a boca eran los excrementos de un toro que solía pastar cerca de su hogar, pero aun así no era suficiente y siempre se quedaban con hambre.

Una mañana, uno de los escarabajos tuvo una gran idea.
– Amigo mío, no podemos seguir en esta situación. Me estoy planteando seriamente abandonar la isla para ir a tierra firme en busca de comida.

– ¡Uy, eso es muy arriesgado! Tendrás que volar sobre el mar y podrías morir en el intento ¿Crees que merece la pena que pongas en juego tu vida?

– Sí, será un viaje complicado pero debo intentarlo. Tú te quedarás aquí y podrás comerte todos los excrementos del toro mientras yo investigo la zona ¡Te prometo que si encuentro mucha comida volveré cargado para que tú también te des un buen festín!

– Está bien, pero ten mucho cuidado y no tardes en regresar ¡Te esperaré impaciente!

Se dieron un abrazo y el valiente escarabajo emprendió el vuelo. Aunque sus dobles alas eran muy pequeñas tuvo la suerte de tener el viento a favor y tardó menos de lo previsto en llegar al continente.
En cuanto puso las patitas en tierra se sintió en el paraíso. Había decenas de toros  pastando bajo el sol y por tanto, cientos de boñigas, grandes, frescas y de lo más apetecibles por todas partes.

– ¡Caray, cuánta comida! ¡Con todo esto se podría alimentar a un regimiento!

Empezó a zampar como si no hubiera un mañana y cuando estaba a punto de reventar, se dejó caer sobre la hierba fresca con la panza hacia arriba.

– ¡Este sitio es maravilloso! Es mucho más grande que el islote y hay comida para hartarse ¡Yo no me voy de aquí ni de broma!

Recorrió la zona y eligió un lugar seguro para construir su nueva casita. Estaba entusiasmado y absolutamente feliz de poder disfrutar de la nueva y fantástica oportunidad que le ofrecía la vida. Tan bien se sentía que ni se acordó de que su buen amigo le esperaba en el islote.

Durante mucho tiempo gozó de largas siestas en el campo, del olor de las flores y de tremendas comilonas a base de boñigas. Fueron transcurriendo los días, las semanas, los meses, y llegó el aburrido invierno. El frío y la lluvia le produjeron una gran nostalgia y de repente, se acordó  de su viejo amigo.

– ¿Qué estará haciendo? Hace tanto que no le veo… ¡Creo va siendo hora de que le haga una visita!
Eran los primeros días de la primavera cuando el escarabajo emprendió el regreso.  Tras varias horas surcando el aire casi a ras de mar, aterrizó en la isla y se fue en busca de su compañero de fatigas. Enseguida lo encontró, bastante más flaco de lo normal, rastreando el terreno en busca de algo para almorzar.

– ¡Hola amigo mío, ya estoy de vuelta!

Al escuchar una voz que le resultó familiar, el escarabajo de la isla se giró y puso cara de asombro ¡Su amigo parecía un buda de lo gordo y saludable que estaba!
Lo primero que pensó es que sin duda  las cosas le habían ido de maravilla y por supuesto se  alegró por él,  pero en lo más hondo de su corazón estaba muy dolido y le habló con voz apesadumbrada.

– ¡Vaya, por fin has regresado! Veo que tu viaje ha sido un éxito pero…

– ¿Pero qué?

– Pues que acordamos en que yo me quedaría aquí aguardando a que tú trajeras comida para los dos y llevo medio año solito esperándote como un tonto ¡Has preferido quedarte en tierras lejanas viviendo como un rey a mi amistad!

El escarabajo viajero se había comportado mal y había faltado a su palabra. Para justificarse dijo lo primero que se le ocurrió:

– ¡La culpa no es mía! Allí había mucha comida y toda buenísima, pero no tenía manera de traértela ¿Cómo podría venir yo tan cargado?

El escarabajo de la isla se puso aún más triste porque se dio cuenta de que su amigo no era un amigo de verdad.

– Es cierto que volar con un montón de alimentos a la espalda es complicado, pero al menos podías haberme traído un poco para probar. Además, si fueras un buen amigo, no habrías tardado tantos meses en volver a mi lado. Claramente ¡me dejaste tirado!

Y sin decir nada más, se alejó dejando sin palabras a su orondo compañero.

La historia no nos cuenta si el escarabajo viajero regresó al continente y tampoco si el otro escarabajo se animó a cruzar el mar en busca de una vida mejor. Lo que sí es seguro es que a partir de ese día su amistad se rompió, cada uno se fue por su lado y nunca más volvieron a encontrarse.

Moraleja: Un buen amigo te apoyará  en los buenos y en los malos momentos. Si en una época difícil para ti no te ofrece su compañía y su cariño, quizá no sea un amigo de verdad.

 Los dos escarabajos (c) CRISTINA RODRÍGUEZ LOMBA     Encontrado en www.mundoprimaria.com

viernes, 25 de noviembre de 2016

Resumen la maravillosa medicina de Jorge 170 hasta el final

Hacen una medicina número 4 pero esa encoge a los animales. La abuela se cree que es té y se lo bebe. Entonces encoge, encoge  y desaparece. El padre de Jorge se alegra.  La madre de Jorge se enfada pero luego se da cuenta de que las cosas pasan por algo y que están mejor así.





                                                     fin



   Por I

martes, 22 de noviembre de 2016

MIS CALORÍAS DIARIAS. LAS CALORÍAS DE LOS ALIMENTOS

Saludos alumnos/as, vamos a aprender el número de calorías diarias que tiene que tener nuestra dieta para que sea sana y el número de calorías que tiene cada alimento que nos tomamos.


Para ello vamos a utilizar las siguientes páginas web.

PRIMERA:
En ella vamos a ver en una tabla las calorías por día que tiene que tomar cada persona según su edad.
https://www.pfizer.es/salud/prevencion_habitos_saludables/dietas_nutricion/requerimientos_diarios_calorias_rda.html#

SEGUNDA:
http://www.legourmett.cl/tabla-de-calorias-de-alimentos.html

http://www.portalfitness.com/nutricion/tabla_calorias_b.htm#

PREGUNTAS:
1.- ¿Cuántas kilocalorías diarias tengo que tomar para que mi dieta sea sana?
2.- ¿Y mi madre?
3.- ¿Y mi padre?
4.- ¿Y mis abuelos?
5.- ¿Y una mujer embarazada que esté de nueve meses? (Un trimestre son tres meses?

 Cuántas kilocalorías (kcal) tomo....
6.-  ¿Si me como una tostada de 100 gramos de pan de trigo blanco y 100 gramos de atún?

7.- ¿Si tomo 100 gramos de cereales con chocolate? ¿Y si tomo 200 gramos?

8.- ¿Si tomo 10 galletas de chocolate (200 gramos)?

9.- ¿Qué alimento tiene más kilocalorías 100 gramos de queso de Burgos o 100 gramos de queso cheddar?

10.- Calcula las kilocalorías de este desayuno:
     200 gramos de pan de trigo integral
     50 gramos de tomate
     100 gramos de jamón cocido
      50 gramos de batido lácteo de chocolate.


jueves, 17 de noviembre de 2016

VALORES CÍVICOS: EL CIERVO, EL MANANTIAL Y EL LEÓN


Érase una vez un joven ciervo que vivía plácidamente en lo más profundo de un frondoso bosque. La historia cuenta que una tarde de muchísimo calor, comió unos cuantos brotes tiernos que había en un arbusto y después salió a dar un paseo.

El sol achicharraba sin compasión y de pronto se sintió agobiado por la sed. Olfateó un poco el aire para localizar el manantial más cercano y se fue hasta él caminando despacito. Una vez allí, bebió agua fresca a grandes sorbos.

–          ¡Qué delicia! ¡No hay nada mejor que meter el hocico en el agüita fría los días de verano!

Cuanto terminó de refrescarse cayó en la cuenta de que el agua transparente del manantial le devolvía su propia imagen. Por lo general solía beber en pequeños charcos no demasiado limpios, así que nunca había tenido la oportunidad de contemplar su figura con claridad.
¡La sensación de verse reflejado en ese gran espejo le encantó! Se miró detenidamente desde todos los ángulos posibles y sonrió con satisfacción. Como la mayoría de los venados, era un animal muy hermoso, de suave pelaje pardo y cuello estilizado.

– ¡La verdad es que soy bastante más guapo de lo que pensaba!  ¡Y qué astas tan increíbles tengo! Sin duda es la cornamenta más bella que hay por los alrededores.

El ciervo, presumido, observó su cabeza durante buen rato; después, se inclinó un poco y posó la mirada sobre el reflejo de sus patas, debiluchas y finas como cuatro juncos sobre un arroyo.  Un tanto decepcionado, suspiró:

– Con lo grande y poderosa que es mi cornamenta ¿cómo es posible que mis zancas sean tan escuálidas? Parece que se van a romper de un momento a otro de lo largas y delgadas que son ¡Ay, si pudiera cambiarlas por las gordas y robustas patas de un león!

Estaba tan fascinado mirando su cuerpo que no se dio cuenta de que un león le vigilaba  escondido entre la maleza hasta que un espantoso rugido retumbó a sus espaldas. Sin echar la vista atrás, echó a correr hacia la llanura como alma que lleva el diablo.

Gracias a que dominaba a la perfección la carrera en campo abierto y a que sus patas eran largas y ágiles, consiguió sacar una gran ventaja al felino. Cuando estuvo lo suficientemente lejos, se metió de nuevo en el bosque a toda velocidad.

¡Qué gran error cometió el cérvido! La que parecía una zona segura se convirtió en una gran trampa para él ¿Sabes por qué? Pues porque sin darse cuenta pasó bajo una arboleda muy densa  y su enorme cornamenta se quedó prendida en las ramas más bajas.

Angustiado, comenzó a moverse como un loco para poder desengancharse. Su intuición le decía que el león no andaba muy lejos y su desesperación fue yendo en aumento.

– ¡Oh, no puede ser! ¡O consigo soltarme o no tengo salvación!

No se equivocaba en absoluto: por su derecha, el león se aproximaba sin contemplaciones. Pensó que tenía una única oportunidad y tenía que aprovecharla.

– ¡Ahora o nunca!

Aspiró profundamente e hizo un movimiento fuerte y seco con la cabeza. Podía haberse roto el cuello del tirón, pero por suerte, el plan funcionó: las ramas se partieron y quedó libre.

– ¡Lo conseguí! ¡Lo conseguí! ¡Ahora tengo que largarme de este bosque como sea!

Corrió de nuevo  hacia la llanura, donde no había árboles, y esta vez sí se perdió en la lejanía. Cuando el león salió del bosque y apareció en el claro, el único rastro que quedaba del ciervo era el polvo blanquecino  levantado durante la huida. El león gruñó y regresó junto a la manada;

Mientras, el ciervo, muy lejos de allí, se sentía muy feliz ¡Se había salvado por los pelos! Jadeando y muerto de sed, buscó otro manantial de aguas frescas y lo encontró. Cuando terminó de beber, se quedó mirando su cara y su cuerpo, pero ahora, después de lo sucedido, su pensamiento era muy diferente.

– ¡Qué equivocado estaba! Me quejaba de mis patas larguiruchas y flacas pero gracias a ellas pude salvar el pellejo; en cambio, mi preciosa cornamenta, de la que tan orgulloso me sentía, casi me lleva a la muerte.

Entonces, con humildad, admitió algo que jamás había tenido en cuenta.

– Hoy he aprendido una gran lección: en la vida, muchas veces, valoramos las cosas menos importantes.  A partir de hoy, no me dejaré engañar por las apariencias.

Moraleja: A veces entregamos nuestro corazón a personas que nos deslumbran pero que a la hora de la verdad no son tan geniales y nos fallan; al contrario, sucede que a veces ignoramos a otras que pasan más desapercibidas pero que son fantásticas y merece la pena conocer.
En la vida hay que evitar caer en la trampa de valorar a las cosas o a las personas por el aspecto, ya que como has visto en este cuento, las apariencias pueden engañar.
 CRISTINA RODRÍGUEZ LOMBA
http://www.mundoprimaria.com/fabulas-para-ninos/ciervo-manantial-leon/

VALORES CÍVICOS: LAS RANITAS


Una mañana húmeda y soleada, un grupo de verdes y dicharacheras ranitas salió al bosque a dar un paseo. Eran cinco ranas muy amigas que, como siempre que se juntaban, iban croando y dando brincos para divertirse.

Desafortunadamente, lo que prometía ser una alegre jornada se truncó cuando dos de ellas calcularon mal el salto y cayeron a un tenebroso pozo.
Las otras tres corrieron a asomarse al borde del agujero y se miraron compungidas. La más grande exclamó horrorizada:

– ¡Oh, no! ¡Nuestras amigas están perdidas, no tienen salvación!

Negando con la cabeza empezó a gritarles:

– ¡Os habéis caído en un pozo muy hondo! ¡No podemos ayudaros y no intentéis salir porque es imposible!

Las dos ranitas miraron hacia arriba desesperadas ¡Querían salir de ese oscuro túnel vertical a toda costa! Empezaron a saltar sin descanso probando de todas las maneras posibles, pero la distancia hacia la luz era demasiado grande y ellas demasiado pequeñitas.
Otra de las ranas que las observaba desde la boca del pozo, en vez de animarlas, se unió a su compañera.

– ¡Es inútil que malgastéis vuestras fuerzas! ¡Este pozo es tremendamente profundo!

Las pobres ranitas continuaron intentándolo pero o no llegaban o se daban de bruces contra las resbaladizas paredes cubiertas de musgo.

La tercera rana también insistió:

– ¡Dejadlo ya! ¡Dejad de saltar! ¿No veis que vais a haceros daño?

Las tres hacían aspavientos con las patas y chillaban todo lo que podían para convencerlas de fracasarían en el intento.  Finalmente, una de las dos ranitas del pozo se convenció de que tenían razón y decidió rendirse; caminó unos pasos, se acurrucó en una esquina y se abandonó a su suerte.
La otra, en cambio, continuó luchando como una jabata por salir a la superficie. Estaba sudorosa y agotada pero ni de broma pensaba resignarse. En vez de eso, paró unos segundos para recobrar fuerzas y concentrarse en su objetivo. Cuando se sintió preparada, aspiró todo el aire que pudo, cogió carrerilla y se impulsó como si fuera una saltadora olímpica. El brinco fue tan rápido y exacto, que lo consiguió ¡Cayó sobre la hierba sana y salva!

Una vez afuera su corazón seguía latiendo a mil por hora y casi no podía respirar a causa del tremendo esfuerzo que había hecho.  Sus amigas le abanicaron con unas hojas y poco a poco se fue relajando hasta que recuperó la tranquilidad y se acostumbró a la cegadora luz del sol. Cuando vieron que ya podía hablar, una de las tres ranas le dijo:

– ¡Es increíble que hayas podido salir a pesar de que os gritábamos que era una misión imposible!

Ella, muy asombrada, le contestó:
 
– ¿Estabais diciendo que no lo intentáramos?

– ¡Sí, claro! Nos parecía  que jamás lo conseguiríais  y queríamos evitaros el mal trago de fracasar.

La rana suspiró.

– ¡Uf! ¡Pues menos mal que como estoy un poco sorda no entendía nada! Todo lo contrario ¡Os veía agitar las manos y pensaba que nos estabais animando a seguir!

Gracias a su sordera la rana no escuchó las palabras de desaliento y luchó sin descanso por salvar su vida hasta que lo logró.

La otra ranita, que sí se había rendido, vio el triunfo de su amiga y volvió a recuperar la confianza en sí misma. Se puso en pie, se armó de coraje y también aspiró una gran bocanada de aire; después, con una potencia más propia de un puma, se propulsó dando un salto espectacular que remató con una doble voltereta.

Sus cuatro amigas la vieron salir del pozo como un cohete y se quedaron pasmadas cuando cayó a sus pies. La reanimaron igual que a su compañera y cuando se encontró bien,  se marcharon a sus casas croando y dando brincos como siempre.

Moraleja: Muchas veces dejamos de creer en nosotros mismos, dejamos de creer que somos capaces de hacer cosas, porque los demás nos desaniman. Confía siempre en tus capacidades y lucha por tus sueños. Casi nada es imposible si pones en ello todo tu corazón.
Os presentamos el comienzo de nuestro futuro librito resumen del libro "la maravillosa medicina de Jorge". Cada día hacemos un resumen y un dibujo que uniremos y decoraremos



resumen pág 71 a 100 La maravillosa medicina de Jorge


jorge sigue preparando la medicina y la cambia a marrón.
jorge le da la medicina a la abuela y se quema por dentro.
la abuela se pone cada vez más gorda.
después se va desinchando.
 luego la abuela crece y crece y rompe la casa.
después jorge cree que su padre se va a enfadar con él.

Por L.

miércoles, 16 de noviembre de 2016

MEDICINA DE JORGE PÁG 37 A 71

Jorge saca la gran cacerola. Le llama su abuela y Jorge le miente.Va al baño, al cobertizo, a la habitación de sus padres y echa un mónton de ingredientes. Hace la pócima y sale de color azul. Le salen palabras y empieza a cantar y a bailar como si estuviera loco.

Por I

martes, 15 de noviembre de 2016

La maravillosa medicina de Jorge



La mamá de Jorge se va al mercado y deja a Jorge cuidando de la abuela. 

La abuela le dice a Jorge le traiga un té. LUego se queja y se lo trae como quiere. Después le dice a Jorge que deje de crecer y le dice que coma cosas asquerosas. Luego la abuela le hace pasar miedo contándole que ella come bichos que hay en la verdura y que él también debería comerlos. También le intenta contar cosas tenebrosas para darle miedo.

Jorge decide hacer una medicina magica que le haga explotar.

Por A.