lunes, 20 de febrero de 2017

PREHISTORIA: ENLACES DE INTERÉS




Libro titulado la prehistoria explicada a los jóvenes (resumen de 20 páginas):




Libro sobre mitología clásica: Dioses y criaturas mitológicas

miércoles, 8 de febrero de 2017

SISTEMA SOLAR 1º

En el siguiente enlace puedes encontrar unos juegos y tareas para repasar y conocer más sobre nuestro sistema solar.

Recomiendo empezar en orden los juegos, esto es, de derecha a izquierda. https://quizlet.com/84107054/sistema-solar-flash-cards/

 



ESCALA DEL UNIVERSO: http://htwins.net/scale2/


JUEGO DE MEMORIA VISUAL 

lunes, 6 de febrero de 2017

Ideas disfraz cavernícola/cromañon

Nuestro tema para el carnaval es la prehistoria, esto es, los hombre y mujeres de las cavernas, prehistóricos, hombres de cromañon.
IMPORTANTE: Vamos a usarlo 4 veces:
1.- Carnaval
2.- Día del libro
3.- Excursión a la cueva de las ventanas (Piñar)
4.- Representación/recreación de la vida cotidiana en esa época

La bolsa de basura marrón cuesta 50 céntimos (Aladip en Albolote) pero hay otra opción mejor y también barata que es tela entretejida de doble ancho color marrón comprada en los bazares chinos. 1m x 2m cuesta dos euros (Bazar GoShooping, enfrente de Peligros)

Con tres metros (2m x 3m) de coste 6 euros y calculo que entre 4 personas tocarían a 50 cm por 1,50 m a 1 euro y 50 céntimos cada persona, calculo que suficiente para el "cubrecuerpo" y con los retales hacer cubre muñecas y cubrebotas.

Todo interesado/a en esta opción debe traer los 1,50 euros el martes o miércoles de esta semana, si quiere utilizar la opción de comprar en grupo y ahorrarse el ir a comprarlo a Albolote (el tutor hace la gestión).

La ropa de debajo (ver tercera imagen, el dibujo) sería negra, marrón o gris. La cara puede o no ir pintada de manera tribal y complementos (hacha, maza, lanza, huesos, etc) a elección de cada persona.

martes, 17 de enero de 2017

JUEGO DE LÓGICA

En el siguiente enlace (PINCHA EN LA IMAGEN) tenemos un puzzle de lógica, mueve las piezas a su posición correcta para que la historia tenga sentido y se entienda correctamente.

¡SEGURO QUE LO CONSIGUES! ¡ADELANTE!
https://98ee4b12-a-62cb3a1a-s-sites.googlegroups.com/site/juegosdelogicaflash/historieta-desordenada/Pluto-ordenar-vi%C3%B1eta-con-video.swf?attachauth=ANoY7cpGKecueCTD01oPY9kHKHPH1OBSksXiTVrXjohQX95dzwCzILTeJ8P6twJBm-gJwR2ei47Jmpo2jAwkEZq7opQ37EYKu8Yke9vFu1JRFdvKhBg_3opLA_LwoWq7aqEooQ9fhhfgiE097mVpHvjQ9dU5vb4wbvdueKPqTeF5CF8df50dKugsnHnDYt2i0r8Up1invH_ptOAGHYZiHPlVsDVxVqA3_SlAXAxVYqa3PxJkDob9hmercbdE6d3pDG5Zjv9hRlV2GC5crKFnhAVAp8cQbObfAS2IrQJzH0ajEwWF5bVSJ48%3D&attredirects=0

lunes, 5 de diciembre de 2016

DIA DE LA CONSTITUCION

Mañana día 6 se cerebra la Constitución. ¿Recuerdas qué es? ¿Cuándo se realizó? ¿Por qué es importante?

Trabaja la siguiente web para recordar y aprender:

http://www.educa.jcyl.es/zonaalumnos/es/constitucion



viernes, 2 de diciembre de 2016

VALORES CÍVICOS: Buena suerte o mala suerte

  En una aldea de China, hace muchos años, vivía un campesino junto a su único hijo. Los dos se pasaban las horas cultivando el campo sin más ayuda que la fuerza de sus manos. Se trataba de un trabajo muy duro, pero se enfrentaban a él con buen humor y nunca se quejaban de su suerte.
Un día, un magnífico caballo salvaje bajó  las montañas galopando y entró en su granja atraído por el olor a comida. Descubrió que el establo estaba repleto de heno, zanahorias y brotes de alfalfa, así que ni corto ni perezoso, se puso a comer. El joven hijo del campesino lo vio y pensó:

– ¡Qué animal tan fabuloso! ¡Podría servirnos de gran ayuda en las labores de labranza!

Sin dudarlo, corrió hacia la puerta del cercado y la cerró para que no pudiera escapar.

En pocas horas la noticia se extendió por el pueblo. Muchos vecinos se acercaron a felicitar a los granjeros por su buena fortuna ¡No se encontraba un caballo como ese todos los días!

 El alcalde, que iba en la comitiva, abrazó con afecto al viejo campesino y le susurró al oído:

– Tienes un precioso caballo que no te ha costado ni una moneda… ¡Menudo regalo de la naturaleza! ¡A eso le llamo yo tener buena suerte!

El hombre, sin inmutarse, respondió:

– ¿Buena suerte? ¿Mala suerte? … ¡Quién sabe!

Los vecinos se miraron y no entendieron a qué venían esas palabras ¿Acaso no tenía claro que era un tipo afortunado? Un poco extrañados, se fueron por donde habían venido.

A la mañana siguiente, cuando el labrador y su hijo se levantaron, descubrieron que el brioso caballo ya no estaba. Había conseguido saltar la cerca y regresar a las montañas. La gente del pueblo, consternada por la noticia, acudió de nuevo a casa del granjero. Uno de ellos, habló en nombre de todos.

– Venimos a decirte que lamentamos muchísimo lo que ha sucedido. Es una pena que el caballo se haya escapado ¡Qué mala suerte!

Una vez más, el hombre respondió sin torcer el gesto y mirando al vacío.
– ¿Buena suerte? ¿Mala suerte? … ¡Quién sabe!

Todos se quedaron pensativos intentando comprender qué había querido decir de nuevo con esa frase tan ambigua, pero ninguno preguntó nada por miedo a quedar mal.

Pasaron unos días y el caballo regresó, pero esta vez no venía solo sino acompañado de otros miembros de la manada entre los que había varias yeguas y un par de potrillos. Un niño que andaba por allí cerca se quedó pasmado ante el bello espectáculo y después, muy emocionado, fue a avisar a todo el mundo.

Muchísimos curiosos acudieron en tropel a casa del campesino para felicitarle, pero su actitud les defraudó; a pesar de que lo que estaba ocurriendo era algo insólito, él mantenía una calma asombrosa, como si no hubiera pasado nada. Una mujer se atrevió a levantar la voz:

– ¿Cómo es posible que estés tan tranquilo? No sólo has recuperado tu caballo, sino que ahora tienes muchos más. Podrás venderlos y hacerte rico ¡Y todo sin mover un dedo! ¡Pero qué buena suerte tienes!

Una vez más, el hombre suspiró y contestó con su tono apagado de siempre:
– ¿Buena suerte? ¿Mala suerte? … ¡Quién sabe!

Desde luego, pensaban todos, su comportamiento era anormal y sólo le encontraban una explicación: o era un tipo muy raro o no estaba bien de la cabeza ¿Acaso no se daba cuenta de lo afortunado que era?
Pasaron unas cuantas jornadas y el hijo del campesino decidió que había llegado la hora de domar a los caballos. Al fin y al cabo eran animales salvajes y los compradores sólo pujarían por ellos si los entregaba completamente dóciles.

Para empezar, eligió una yegua que parecía muy mansa. Desgraciadamente, se equivocó. En cuanto se sentó sobre ella, la jaca levantó las patas delanteras y de un golpe seco le tiró al suelo. El joven gritó de dolor y notó un crujido en el hueso de su rodilla derecha.

No quedó más remedio que llamar al doctor y la noticia corrió como la pólvora. Minutos después,  decenas de cotillas se plantaron otra vez allí para enterarse bien de lo que había sucedido. El médico inmovilizó la pierna  rota del chico y comunicó al padre que tendría que permanecer un mes en reposo sin moverse de la cama.

El panadero, que había salido disparado  de su obrador sin ni siquiera quitarse el delantal manchado de harina, se adelantó unos pasos y le dijo al campesino:

– ¡Cuánto lo sentimos por tu hijo! ¡Menuda desgracia, qué mala suerte ha tenido el pobrecillo!

Cómo no, la respuesta fue clara:

– ¿Buena suerte? ¿Mala suerte? … ¡Quién sabe!

Los vecinos ya no sabían qué pensar ¡Qué hombre tan extraño!
El chico estuvo convaleciente en la cama muchos días y sin poder hacer nada más que  mirar por la ventana y leer algún que otro libro. Se sentía más aburrido que un pingüino en el desierto pero si quería curarse, tenía que acatar los consejos del doctor.

Una tarde que estaba medio dormido dejando pasar las horas, entró por sorpresa el ejército en el pueblo. Había estallado la guerra  en el país y necesitaban reclutar muchachos  mayores de dieciocho años para ir a luchar contra los enemigos.  Un grupo de soldados se dedicó a ir casa por casa y como era de esperar, también llamaron a la del campesino.

– Usted tiene un hijo de veinte años y tiene la obligación de unirse a las tropas ¡Estamos en guerra y debe luchar como un hombre valiente  al servicio de la nación!

El anciano les invitó a pasar y les condujo a la habitación donde estaba el enfermo. Los soldados, al ver que el chico tenía el cuerpo lleno de magulladuras y la pierna vendada hasta la cintura, se dieron cuenta de que estaba incapacitado para ir a la guerra; a regañadientes, escribieron un informe que le libraba de prestar el servicio  y continuaron su camino.
Muchos vecinos se acercaron, una vez más, a casa del granjero. Uno de ellos, exclamó:

– Estamos destrozados porque nuestros hijos han tenido que alistarse al ejército y van camino de la guerra. Quizá jamás les volvamos a ver,  pero en cambio, tu hijo se ha salvado ¡Qué buena suerte tenéis!
¿Sabes qué respondió el granjero?…

– ¿Buena suerte? ¿Mala suerte? … ¡Quién sabe!

Como has podido comprobar, este cuento nos enseña que nunca se sabe lo que la vida nos depara. A veces nos pasan cosas que parecen buenas pero que al final se complican y nos causan problemas. En cambio, en otras ocasiones, nos suceden cosas desagradables  que tienen un final feliz y mucho mejor del que esperábamos.

Por eso: ¿Buena suerte? ¿Mala suerte? … ¡Quién sabe!

Por Cristina Rodríguez Lomba
Encontrado en www.mundoprimaria.com

lunes, 28 de noviembre de 2016

VALORES CÍVICOS: LOS DOS ESCARABAJOS




Había una vez dos escarabajos que vivían en una isla y eran muy amigos. El problema era que la isla era demasiado pequeña y les resultaba muy difícil encontrar comida. El único alimento que podían llevarse al a boca eran los excrementos de un toro que solía pastar cerca de su hogar, pero aun así no era suficiente y siempre se quedaban con hambre.

Una mañana, uno de los escarabajos tuvo una gran idea.
– Amigo mío, no podemos seguir en esta situación. Me estoy planteando seriamente abandonar la isla para ir a tierra firme en busca de comida.

– ¡Uy, eso es muy arriesgado! Tendrás que volar sobre el mar y podrías morir en el intento ¿Crees que merece la pena que pongas en juego tu vida?

– Sí, será un viaje complicado pero debo intentarlo. Tú te quedarás aquí y podrás comerte todos los excrementos del toro mientras yo investigo la zona ¡Te prometo que si encuentro mucha comida volveré cargado para que tú también te des un buen festín!

– Está bien, pero ten mucho cuidado y no tardes en regresar ¡Te esperaré impaciente!

Se dieron un abrazo y el valiente escarabajo emprendió el vuelo. Aunque sus dobles alas eran muy pequeñas tuvo la suerte de tener el viento a favor y tardó menos de lo previsto en llegar al continente.
En cuanto puso las patitas en tierra se sintió en el paraíso. Había decenas de toros  pastando bajo el sol y por tanto, cientos de boñigas, grandes, frescas y de lo más apetecibles por todas partes.

– ¡Caray, cuánta comida! ¡Con todo esto se podría alimentar a un regimiento!

Empezó a zampar como si no hubiera un mañana y cuando estaba a punto de reventar, se dejó caer sobre la hierba fresca con la panza hacia arriba.

– ¡Este sitio es maravilloso! Es mucho más grande que el islote y hay comida para hartarse ¡Yo no me voy de aquí ni de broma!

Recorrió la zona y eligió un lugar seguro para construir su nueva casita. Estaba entusiasmado y absolutamente feliz de poder disfrutar de la nueva y fantástica oportunidad que le ofrecía la vida. Tan bien se sentía que ni se acordó de que su buen amigo le esperaba en el islote.

Durante mucho tiempo gozó de largas siestas en el campo, del olor de las flores y de tremendas comilonas a base de boñigas. Fueron transcurriendo los días, las semanas, los meses, y llegó el aburrido invierno. El frío y la lluvia le produjeron una gran nostalgia y de repente, se acordó  de su viejo amigo.

– ¿Qué estará haciendo? Hace tanto que no le veo… ¡Creo va siendo hora de que le haga una visita!
Eran los primeros días de la primavera cuando el escarabajo emprendió el regreso.  Tras varias horas surcando el aire casi a ras de mar, aterrizó en la isla y se fue en busca de su compañero de fatigas. Enseguida lo encontró, bastante más flaco de lo normal, rastreando el terreno en busca de algo para almorzar.

– ¡Hola amigo mío, ya estoy de vuelta!

Al escuchar una voz que le resultó familiar, el escarabajo de la isla se giró y puso cara de asombro ¡Su amigo parecía un buda de lo gordo y saludable que estaba!
Lo primero que pensó es que sin duda  las cosas le habían ido de maravilla y por supuesto se  alegró por él,  pero en lo más hondo de su corazón estaba muy dolido y le habló con voz apesadumbrada.

– ¡Vaya, por fin has regresado! Veo que tu viaje ha sido un éxito pero…

– ¿Pero qué?

– Pues que acordamos en que yo me quedaría aquí aguardando a que tú trajeras comida para los dos y llevo medio año solito esperándote como un tonto ¡Has preferido quedarte en tierras lejanas viviendo como un rey a mi amistad!

El escarabajo viajero se había comportado mal y había faltado a su palabra. Para justificarse dijo lo primero que se le ocurrió:

– ¡La culpa no es mía! Allí había mucha comida y toda buenísima, pero no tenía manera de traértela ¿Cómo podría venir yo tan cargado?

El escarabajo de la isla se puso aún más triste porque se dio cuenta de que su amigo no era un amigo de verdad.

– Es cierto que volar con un montón de alimentos a la espalda es complicado, pero al menos podías haberme traído un poco para probar. Además, si fueras un buen amigo, no habrías tardado tantos meses en volver a mi lado. Claramente ¡me dejaste tirado!

Y sin decir nada más, se alejó dejando sin palabras a su orondo compañero.

La historia no nos cuenta si el escarabajo viajero regresó al continente y tampoco si el otro escarabajo se animó a cruzar el mar en busca de una vida mejor. Lo que sí es seguro es que a partir de ese día su amistad se rompió, cada uno se fue por su lado y nunca más volvieron a encontrarse.

Moraleja: Un buen amigo te apoyará  en los buenos y en los malos momentos. Si en una época difícil para ti no te ofrece su compañía y su cariño, quizá no sea un amigo de verdad.

 Los dos escarabajos (c) CRISTINA RODRÍGUEZ LOMBA     Encontrado en www.mundoprimaria.com

viernes, 25 de noviembre de 2016

Resumen la maravillosa medicina de Jorge 170 hasta el final

Hacen una medicina número 4 pero esa encoge a los animales. La abuela se cree que es té y se lo bebe. Entonces encoge, encoge  y desaparece. El padre de Jorge se alegra.  La madre de Jorge se enfada pero luego se da cuenta de que las cosas pasan por algo y que están mejor así.





                                                     fin



   Por I